MINI COOPER D Y MINI ONE
Una familia que crece y ahorra
Con una presentación programada para el mes
de marzo en Ginebra, ambas versiones se caracterizan por el
continuismo en sus diseños y, sobre todo, por reducir
el consumo hasta cotas insospechadas: el One de 95 CV con
5,7 litros a los 100 kilómetros y el Cooper D con 4,4
l/100 km.
RAÚL TOLEDANO
MADRID.-Mini amplia la gama de la segunda generación
de su carismático modelo con la presentación
en marzo de un nuevo Mini One, con un motor gasolina de 95
CV, y la gran novedad, el primer Mini Cooper diésel,
de 110 CV.
Hasta la fecha la única versión diésel
del Mini era el One diésel. En comparación con
éste, el Mini Cooper D, con motor PSA montado ya en
el Ford Focus, el Peugeot 307 o el Peugeot 207, desarrolla
110 CV de potencia, 20 más que el One D.
Con un consumo de combustible sumamente reducido que se
fija en 4,4 litros cada 100 kilómetros (el One D :
5,5 litros cada 100 km ), este diésel de cuatro cilindros
y 1.600 cc acelera de 0 a 100 km/h en 9,9 segundos. Gracias
un par motor máximo de 260 Nm a 1.750 rpm, la fuerza
del motor PSA está garantizada, sobre todo, a baja
revoluciones, permitiéndonos sacar el máximo
rendimiento en maniobras de aceleración brusca o adelantamiento.
El acercamiento de este modelo diésel al comportamiento
deportivo queda patente con la incorporación de una
función denominada ‘overboost’, ya incluida
en el Mini Cooper S 2006 , la variante deportiva y más
alta de gama. El mecanismo, que se activa al pisar el conductor
con fuerza el acelerador, es capaz de aumentar temporalmente
el par motor de 240 Nm a 260 Nm.
El motor diésel, de aluminio, pesa relativamente poco:
123,5 kilos. Y el modelo apenas supera los 1.100 kilos. Ambos
aspectos permiten a este diésel fijar su velocidad
punta en 195 km/h, es decir, 30 km/h más que el Mini
One D.
Además de unas enormes capacidades de recuperación
y aceleración, anteriormente comentadas, el Cooper
D no se olvida de minimizar el nivel de emisión de
gases, para lo cual su filtro de partículas diésel
cumple los requisitos dictados por la normativa europea, la
Euro 4.
El Mini One: poco consumo, buenas prestaciones.
El Mini One, con la misma tracción delantera que el
Cooper D, equipará un motor de cuatro cilindros gasolina
de 1.400 centímetros cúbicos y 95 caballos de
potencia, cinco caballos más que su antecesor. A pesar
de este incremento, el consumo no se ve afectado, al revés,
ya que gasta 5,7 litros cada 100 kilómetros, por 6,6
del anterior One.
Basado en la tecnología Valvetronic, desarrollado por
el propio grupo BMW, esta mecánica de gasolina, bastante
desarrollada tecnológicamente en comparación
con sus más directos competidores, acelera de 0 a 100
km/h en 10,9 segundos y detiene el motor en 185 km/h de velocidad
punta. Su par motor máximo se fija en 140 Nm a 4.000
rpm.
Este propulsor es fruto de la cooperación en la fabricación
de motores entre el grupo francés PSA Peugeot Citroen
y el alemán BMW. En concreto el propulsor de 1,4 litros
y 95 caballos deriva precisamente de ese otro de 1,6 litros
que equipa a los Mini Cooper y el Cooper S y el Peugeot 207.
Tanto el Mini One como el Mini Cooper D llevan de serie una
transmisión manual de seis marchas, exactamente la
misma que las dos versiones –el Cooper S el Cooper-
que desde otoño se venden en nuestro país. Obediente
y suave en el manejo, sobresale porque su sexta velocidad
es extraordinariamente larga, lo que permite reducir el consumo
notablemente.
Opcionalmente, sólo la versión gasolina podrá
adquirirse con una caja de cambios automática. Dicha
transmisión incluye la función Steptronic, a
través de la cual se puede seleccionar las marchas
con una palanca selectora o las levas que se encuentran detrás
del volante.
El diseño, intocable en lo fundamental
Las modificaciones estéticas realizadas en la delantera
del Mini son minúsculas. Su doble seña de identidad
continúa imponiéndose: los dos grandes grupos
ópticos con forma circular y, sobre todo, una rejilla
hexagonal enorme que destaca bastante en un ‘cuerpo’
tan pequeño.
Si algo funciona bien, lo mejor: no cambiarlo. En la zaga
el vehículo continúa con un diseño excesivamente
similar al de la anterior generación. Destaca una nueva
rejilla inferior, que junto con la incorporación de
los intermitentes en los ópticos traseros, le confieren
un aspecto deportivo a su carrocería.
Con unas dimensiones muy similares a la primera generación
del Mini (38 milímetros más largo que el anterior),
existen algunas diferencias entre estos dos modelos. Por ejemplo,
el One es el único en que la parrilla con láminas
transversales es de color negro. Por su parte, el Cooper D
describe un pequeño abombamiento en el capó.
Por dentro, la amplitud es suficiente para que el coche sea
ocupado por cuatro personas. En los extremos asoman unas salidas
redondas que le otorgan cierta clase al habitáculo.
Además, y como no, si por algo se distingue el Mini
es por su ‘Center Speedo’. Denominado así
por la propia marca, el velocímetro de Mini, situado
en la parte central de la consola, incluye nuevas y numerosas
funciones: velocímetro analógico, funciones
de audio o los mandos del navegador.
A la espera de conocer sus precios
El acabado y equipamiento, tanto en el One como en el Cooper
D, serán fijadas por las respectivas filiales del fabricante
en cada país. Lo mismo ocurre con el precio, sin determinar
hasta que ambos vehículos no sean presentados en Salón
Internacional de Ginebra del mes de marzo.
La seguridad del Mini, pilar básico en el que se sustenta
cualquier coche del grupo BMW, se puede considerar alta, asemejándose
más a vehículos de un segmento superior que
al suyo propio. A los seis airbagas o el sistema ABS, hay
que añadir un sistema de asistencia en curvas que junto
con una nueva servodirección dotan de una enorme estabilidad
al Mini. Además cuenta con control de estabilidad o
el sistema de distribución electrónica de la
fuerza de frenado.
Tomado de: http://www.elmundo.es/elmundomotor/2007/01/19/coches/1169207742.html
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